El impacto del COVID19 en la jornada laboral
Estamos a unos días de cumplir 6 meses del inicio de la Jornada Nacional de Sana Distancia en México, iniciada el 23 de marzo del 2020. Aunque la jornada terminó desde junio, el día a día sigue estando muy lejos de lo que solía ser normal.
Gloria Álvarez | 18 sep. 2020

Para estos momentos, prácticamente todo el mundo ha sido afectado por la pandemia causada por el nuevo coronavirus. No sabemos cuánto tiempo más durará ni cuáles serán las consecuencias finales de este fenómeno.

La paralización de múltiples actividades económicas por la necesidad del distanciamiento social nos obliga a replantearnos dinámicas que antes estaban bien definidas. La dinámica laboral fue una de las más afectadas; ¿cómo seguir siendo productivos cuando no nos podemos presentar en nuestro lugar de trabajo?. La respuesta varía dependiendo del giro de tu empresa pero una gran parte de la actividad laboral se sostiene ahora en el trabajo remoto, comúnmente conocido como Home Office.

Resultados del Home Office en la naturaleza laboral

Lo que antes era una excepción, ahora es la regla: el Home Office. Muchas preguntas están en el aire respecto al cambio de paradigma; mientras las empresas se preguntan de qué manera fue afectada la productividad, los trabajadores se preguntan cómo afectó sus vidas hacer home office de forma permanente. La primera pregunta es más sencilla de responder que la otra. Sin embargo, existen esfuerzos para conocer cómo todo esto afectó la vida de los trabajadores.

Durante Julio, la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos publicó un paper que busca explicar el impacto del COVID-19 en la naturaleza del trabajo. Para ello, buscaron cambios en los patrones de comunicación digital entre colaboradores de distintas empresas.

Basándose en los datos, encontraron aumentos significativos en el número promedio de emails enviados y recibidos por día. Curiosamente, este aumento solo se manifestó en correos internos, es decir, en los correos enviados entre miembros de la misma organización. El número promedio de correos enviados a externos no cambió de forma significativa.

Respecto a las reuniones remotas, se descubrieron aumentos significativos en el número de reuniones agendadas y el número de asistentes, lo que podría indicar que aumentó el tiempo que los empleados invierten en juntas. Sin embargo, también se observó que disminuyó la longitud promedio de las reuniones, teniendo el efecto contrario en el tiempo total de invierten los empleados en reuniones remotas. El efecto agregado de todos estos cambios es que, en promedio, los empleados pasan menos horas de su día en reuniones aunque estas sean más recurrentes.

Otro indicador importante es el tiempo entre el primer y último correo ya que puede indicar si aumentó o no el total de horas trabajadas por día. Los resultados muestran que el tiempo entre correos aumentó en promedio en 48.5 minutos. Este aumento se ve reflejado principalmente en el último correo enviado.

Simplificando lo anterior, podemos decir que:

  • El empleado promedio manda más correos que antes. Los correos “extras” son correos enviados a personas que trabajan en su misma empresa.
  • Los empleados están asistiendo a más reuniones remotas pero estas son más rápidas y, en promedio, tienen más asistentes. Sin embargo, el total de horas al día que pasan en videollamadas es menor.
  • Sus computadoras pasan más tiempo encendidas: el tiempo entre el primer y el último mail enviado aumentó aproximadamente en una hora.

¿Qué nos puede decir todo lo anterior?

Quizá no existe forma de reemplazar lo sencillo que era acercarse al cubículo de tu compañero para preguntarle algo o intercambiar información. Sin embargo, herramientas de mensajería inmediata (Slack, Google Hangouts, etc) son nuestros mejores aliados para seguir comunicados internamente. Tomando en cuenta lo anterior, el aumento en correos electrónicos probablemente se originó en la necesidad de sustituir la comunicación personal. Aunque un correo electrónico no tiene el carácter inmediato de un chat, puede fungir como una herramienta para comunicarse de forma oficial: mandar acuerdos, planes, invitaciones, etc.

Respecto a los horarios de trabajo, podemos interpretar el aumento entre el lapso del primer y último correo enviado como prueba de un aumento en la jornada laboral aunque creo que es importante tomar en cuenta la flexibilidad; es posible que los empleados estén manejando su tiempo y avance fuera de horarios laborales predeterminados para hacer otras actividades. Debemos recordar que así como llegó el Home Office también llegó la necesidad de educar a los niños a distancia, obligando a los padres a tomar parte activa en el cuidado de sus hijos en horarios escolares. Quizá una mejor forma de medir si las jornadas laborales se alargaron o no será midiendo el tiempo en conexión en los chats internos.

Y, por último, respecto a las juntas, es curioso que los datos muestren que, aunque hay más reuniones, los empleados pasan menos tiempo en ellas. Creo que este fenómeno se debe a que ahora las plataformas que antes eran casi exclusivamente usadas para reuniones, ahora se usan también para llevar a cabo sesiones de trabajo que antes eran presenciales. Es elemental diferenciar entre una reunión con objetivo y agenda y una sesión de trabajo para darle el lugar correspondiente a cada una de ellas y evitar el hartazgo que puede llegar a ocasionar el pasar el día en Google Meet.

¿Cómo podemos adaptarnos armónicamente a estos cambios?

Directamente, esta nueva dinámica laboral implica un aumento en el tiempo que pasamos frente a una pantalla y una drástica disminución en la interacción humana. Esto puede afectar nuestra productividad, concentración y calidad de vida.

Para luchar contra los efectos negativos, te recomendamos simular los beneficios de trabajar presencialmente. El equipo de Julieta juntó estos sencillos pero efectivos consejos para recuperar la concentración:

  1. Crea rituales para marcar el inicio y fin de la jornada laboral: ¡Sé muy estricto con esto! Puedes comenzar a trabajar después de desayunar y terminar con una caminata o comenzar y terminar la jornada atendiendo a tus mascotas. Estas actividades pueden variar pero la idea es simular el movimiento o el cambio que sentíamos cuando salíamos de la oficina a nuestras casas. Esto te ayudará a encender y apagar el switch en tu cerebro que controla el entrar en “modo laboral”.
  2. Antes de iniciar una tarea, identifica qué mini tareas o pequeñas acciones necesitas hacer para terminar la tarea global: identificar y enlistar las acciones que necesitas para completar un entregable completo te ayudará a llevar orden. En caso que te distraigas, revisar esta lista te ayudará a recuperar rápidamente el hilo ya que, al ir marcando tu ruta y los pasos que debes seguir, será fácil retomar la actividad en la que te quedaste.
  3. Consigue un espacio para trabajar: idealmente, debe ser un espacio poco frecuentado por ti y con silencio a tu alrededor (ideal para tomar videollamadas). Sin embargo, también te recomendamos mantenerte en movimiento. Puedes tener dos espacios: uno para trabajar en cosas “manuales” y otro para tomar videollamadas. Esto te ayudará a simular el ejercicio de tomar las reuniones en los cuartos de conferencias.
  4. Busca la playlist perfecta para concentrarte: esto varía de persona en persona. Para algunos, la playlist perfecta es aquella que está en un idioma desconocido para que no te distraiga, para otros es música clásica y para muchos es poner una serie ligera en netflix a la cual no necesites ponerle atención. Varios estudios recomiendan poner música ambiental, Jazz o música elaborada para videojuegos. Busca cuál es tu ritmo ideal para concentrarte porque es un tema 100% personal. Dentro del equipo de julieta tenemos tantas opciones como miembros del equipo. Algunos ejemplos que nos dieron fueron escuchar K-pop, sonidos de oficina, algunas playlist de Animal Crossing y algún concierto con música de The Legend of Zelda.
  5. Identifica tus horas productivas y tus horas creativas: lo mejor del home office es la flexibilidad. Aunque aún hay horarios y límites de tiempo, las actividades están más en tu control. Por ello, es útil identificar en qué horarios eres más productivo en tareas “manuales” y en cuáles tu creatividad resalta. De esa forma, puedes escribir o pensar en soluciones en tus horarios creativos pero actualizar bases de datos en tus horarios productivos.
  6. Como en Inception, encuentra tu tótem: encuentra un objeto o una actividad que te haga volver a la productividad en caso que te distraigas o te trabes mentalmente. Por ejemplo, puedes despejar la mente entre actividades leyendo un párrafo de tu libro favorito, armando un cubo de rubik o jugando con una pelota para apretar.

Vivimos en un momento de la historia que nos permite medir, por medio de datos, las consecuencias de cambios estructurales de esta magnitud. En unos meses más, será interesante conocer los cambios permanentes que dejará esta pandemia en el entorno laboral.

Por ahora, lo mejor que podemos hacer es adaptarnos, comunicarnos y ser empáticos con nuestros compañeros de trabajo. Intentemos mantener los lazos e interacciones que antes nos unían.

La situación continúa estando llena de incertidumbre, sin embargo, es el momento perfecto para crear estructuras de trabajo nuevas que nos beneficien a todos. Expresa tus ideas, es mucho más probable que se lleven a cabo ahora que poco está definido; ¡Puedes terminar siendo un pionero en la industria!


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