La razón por la que nuestra existencia no es una balanza entre vida y trabajo
Estamos acostumbrados a percibir nuestra vida como una balanza que constantemente batallamos para equilibrar; de un lado se encuentra nuestra vida personal y del otro nuestro trabajo. ¿Qué pasaría si cambiamos la forma en que percibimos nuestras vidas?
Alejandro Islas | 4 nov. 2020

La balanza

Bajo la perspectiva de la balanza, el equilibrio de vida-trabajo hace alusión a la búsqueda de una distribución equitativa del tiempo y energía que destinamos a nuestro trabajo y vida personal. Este equilibrio es buscado mediante el uso de mecanismos simples como la delimitación de espacios y tiempos. Quién no se ha puesto alguna vez como meta ”No llevarse trabajo a casa” o ”No distraerse en redes sociales durante las horas de trabajo”.

El problema de percibir nuestras vidas como una balanza es que en el afán de equilibrar los lados dejamos de entender que existen interdependencias y que si algo sucede de un lado de la balanza, lo más probable es que el otro también se vea impactado. Por ejemplo, si tenemos un hijo podríamos pensar que eso debe caer exclusivamente del lado de vida personal de nuestra balanza, pero indudablemente es un evento que impactará nuestra vida laboral; y si recibimos un aumento en nuestro trabajo probablemente nos veremos beneficiados del lado de la balanza de nuestra vida personal.

“La vida es como una estufa”

Una de las mejores formas de romper la percepción de una balanza es hacer uso de la analogía de los quemadores en una estufa. Esta analogía, presentada por Thomas Frank, nos invita a percibir los círculos de nuestras vidas como los quemadores, mientras que la energía de la que disponemos cada día corresponde al suministro de gas disponible para los quemadores de esa estufa. La energía que requiere cada uno de los círculos de nuestra vida proviene de una sola fuente energética. Por eso debemos decidir cuánta energía queremos invertir en cada uno de los círculos, entendiendo que mientras más alto arda el fuego de uno de los quemadores, habrá un menor suministro de gas para los demás quemadores y no podrán arder con la misma intensidad.

Acompañando esta perspectiva de vida está la necesidad de definir qué círculos existen en nuestras vidas. Mientras más círculos identifiquemos más difícil será la distribución equitativa de energía. Partiendo de mi experiencia y de las recomendaciones de Thomas Frank, considero que los principales círculos que existen en nuestras vidas son:

- Salud

- Relaciones

- Trabajo

- Hobbies

Probablemente para muchas personas estos círculos sean insuficientes, pero para efectos prácticos he logrado categorizar efectivamente las actividades de mi vida en estos 4 círculos.

El principal beneficio de modificar la forma en que percibimos los círculos de nuestras vidas es que nos invita a reflexionar ¿qué es lo más importante para nosotros? y ¿en qué círculos deseamos invertir más tiempo y energía? Una vez que entendemos que nuestra energía y nuestro tiempo son recursos finitos podemos tomar la decisión de invertirlos de la mejor forma posible.

Si para una persona lo más importante es su desarrollo profesional, utilizar su energía y tiempo en el quemador de trabajo probablemente sea la forma de alcanzar el éxito rápidamente, pese a sacrificar su disponibilidad y energía en otros círculos de su vida como su salud, relaciones y hobbies. El ejemplo opuesto podría ser una persona que prioriza sus relaciones y hobbies a costa de un desarrollo profesional acelerado.

Cuéntanos ¿cuáles son los quemadores que más arden en la estufa de tu vida?

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